Trampantojo por Adela Montaño Candelario - Relatos desde el rural - HUB Genera

Yo tuve un sueño, de esos machacones que te martillean la cabeza una y otra vez, de los que no quieren irse. Y ya que se quedó conmigo unas semanas, decidí escucharlo atentamente, a ver si me quería decir algo del más allá o del más acá, qué más me daba, no perdía nada por hacerlo.

Empezó como una cámara de cine acercándose a mi país, mi pueblo, mi casa, mi cuerpo… y se metió en él. Podía escuchar mi corazón a ratos pausado, a ratos como un cohete, y también mis pensamientos y notaba que mis pensamientos y mi corazón iban de la mano. Sincronizados.

Y encontré la respuesta, no puedo evitar que mi corazón se acelere, al igual que no puedo evitar mis pensamientos. Entonces… ¿está todo en mi cabeza? ¿La sensación de ahogo, miedo, frustración, tristeza… es irreal como mi sueño?
Ahí paré y me dije (yo hablo mucho conmigo), veamos, el mundo es estrepitosamente complicado y tú (yo) tengo otro filtro, veo distintas las cosas.

Y estornudé y la cámara salió por mi nariz y me enseñó mi cuerpo desde las alturas, cada vez más pequeño, en medio de la multitud, multitud itinerante, deambulando. Y países destruidos por guerras, personas destrozadas, hambre, naturaleza muerta, deshumanización. Y volvió a mí y me vi reflejada en la cámara y mis ojos estaban opacos, mi luz no estaba. Era yo, pero distinta, otra esencia, otra sabiduría. Y terminó el sueño.

Hoy, después de haber pasado los días, lo he comprendido de verdad. Yo, veo las cosas desde otra perspectiva, exagerada o tímida, pero, aunque algunas cosas no sean del todo cómo yo creo, la realidad tampoco ayuda.
Mi corazón se acelera, mis pulmones hiperventilan, mis manos tiemblan, mis pensamientos se mezclan, mi cabeza explota… pero no es mi culpa, el sueño que aquel día soñé, es la realidad de vivir sin orden, ética ni empatía. Gracias a aquella noche, comprendí qué lo qué me pasa, lo qué nos pasa no depende solo de nosotros.

Espero contar que un día soñé que en los colegios existe una asignatura que se llama Educación Emocional y Tolerancia.

Soñar es gratis, soñemos mucho.

 

Adela Montaño Candelario, Usuaria CRPS Salud Mental ZAFRA, Representante Red de Mujeres y Salud Mental de Extremadura

Adela Montaño Candelario

  • Usuaria CRPS Salud Mental ZAFRA
  • Representante Red de Mujeres y Salud Mental de Extremadura
  • Federación Salud Mental Extremadura